miércoles, 7 de mayo de 2014

MORGEN!

¿Qué tal? ¡Mañana ya segundo mes en Viena! Pronto se acaba lo bueno ya que apenas nos quedan 23 días, es decir, 3 semanas y poco. Hay que admitir que el tiempo pasa volando y que pronto ya estaremos de vuelta en nuestras casas, pero de momento habrá que aprovechar. Sinceramente han sido días estupendos y me lo he pasado genial con la gente. Poco a poco vamos conociendo cada rincón de esta ciudad que en parte se nos queda algo pequeña. Aun así, para su tamaño tiene miles de cosas que ver y visitar y tres meses no creo que me sean suficientes para verlo todo, aparte de que también cuesta dinero.

Últimamente no es que hayamos visitados muchos lugares pues ha llovido a mares. Eso sí, uno de los días en los que me encontraba prácticamente libre decidí ir a visitar el Museo de la Historia Natural. A pesar de haber estado como cuatro horas dentro viendo todo tipo y variedades de animales disecados (si, disecados y al parecer emplean sus cuerpos tras haber fallecido naturalmente), no conseguí ver el museo entero pues no termine de ver la zona de los minerales y los dinosaurios. Está claro que tendré que volver otro día.  Lo recomiendo a todos aquellos que les interese la naturaleza y quiera sentirse sorprendido por su belleza.





 Uno de los días cuando el sol decidió aparecer, yo y dos amigos más de aquí decidimos pasarnos por “Alte Donau” lugar donde queda el canal del Danubio. Allí encontramos una “playa” privada, en la cual debíamos pagar 2€ para entrar. Estaba todo muy bien cuidado, tanto jardín como la orilla del rio. Era muy relajante echarse sobre la hierba o meter las piernas en el agua, la cual estaba a una temperatura ideal. También había cuervos, patos y un cisne. Los primeros nos intentaron robar comida (bolsa de patatas) que dejamos al descubierto y el tercero gruñía cada vez que le ofrecíamos pan. Era bastante cómico ver a nuestra amiga de Álava dándole de comer.  Tras aquello, nos juntamos con unos conocidos austriacos de esta última, que he de decir que es muy sociable, por lo que, nos juntamos con dichas personas que traían cuatro perros y caminamos a lo largo del Danubio por dos largas horas. El atardecer aquí es precioso por lo que las vistas al rio nos alegraban la vista y la naturaleza que rodeaba la zona nos sentaba de maravilla. He de añadir que estas personas eran de una acogida de animales, muy majos ellos y los perros de lo más adorables.

















En los próximos días repetimos el recorrido tras haber comido junto al Danubio en una campa y visitamos la zona “fiestera” del canal, lleno de bares y pubs y luego un puente por el cual accedías a la isla del Danubio. Todo muy bonito y recomendable para visitar.

Aparte de todo esto, luego están las prácticas. Me han enviado un nuevo trabajo casi similar al anterior pero no me quejo, siguen tratándome muy bien y eso de agradece. Luego en la residencia cada día hay menos gente de la que hemos conocido desde el primer día aquí, pero han llegado más personas, los cuales la mayoría son vascos. Son majos y bastante divertidos, por lo que relacionarse con ellos no ha sido problema. 

Y bueno, esto es todo por hoy. La próxima vez que suba una entrada aquí imagino que ya será la última o penúltima. Cuantísimas ganas de regresar a casa y ver a mi gente al igual que no querer dejar este lugar. Lo echare de menos, eso lo tengo claro.

¡Hasta la próxima y que os vaya bien!

Tcshüss!


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